Archivo mensual: enero 2009

Normalidad

Hoy se apuesta por las ayudas y el fomento de  la maternidad, no hay duda.  El embarazo es, sin embargo,  considerado como un estado que no requiere por parte de la sociedad ninguna atención especial.  Esto no es casualidad, nosotras hemos sido las primeras que hemos promovido esta situación para poder seguir con nuestra apretada agenda vital y no ser penalizadas por ejercer de receptáculo de un nuevo ser, una función, por otra parte, esencial para la humanidad.
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El mobbing y los días de lluvia

pezynubesEn nuestras empresas, tan humanas y emocionales se produce un fenómeno “metereológico” que, conocido hoy con una nueva denominación, sin embargo ha existido siempre. Es el “mobbing” o lo que es lo mismo, el acoso moral que sufren algunos empleados, generalmente iniciado por sus supervisores y que acaba por extenderse a lo largo y ancho de sus organizaciones. Éste se produce de forma soterrada, siendo como la lluvia fina que acaba en diluvio. Suave pero persistente va cayendo sobre la víctima minando su moral hasta proceder a su derrumbe psíquico. Como la borrasca que nos atrapa desprotegidos, este proceso va despojando al acosado de la ilusión y motivación por su trabajo, y le va aislando bajo un paraguas que le impide contemplar otra cosa que no sea ese asfalto enfangado en él que se ha convertido el mundo laboral que le rodea.

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La maternidad: el abismo infinito

Hoy, las mujeres tenemos que ser capaces de encajar el ejercicio de la maternidad con las demás funciones que asumimos en nuestro ciclo vital. Si decidimos convertirnos en madres, no podemos olvidar que nuestro reloj biológico no tiene en cuenta nuestro nuevo papel social y no ha alargado nuestro tiempo de fecundidad.

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Hola

ordenadorHoy las mujeres vivimos una maternidad intensa, plena, pero también estresante, no puede ser de otra manera, para conseguir encajarla en esta vida multitarea que llevamos. Sin embargo, cuando nos convertimos en madres nos damos cuenta que surge en nosotras una energía nueva que nos dota de una plenitud desconocida. La maternidad es un proceso que nos obliga a conocernos y reconocernos como personas limitadas y a aceptar muchos de nuestros inconscientes fantasmas, por eso, las mujeres que tenemos hijos abandonamos el egocentrismo de manera definitiva y sabemos bien que esta inmensa tarea nos convierte en unas personas más maduras y completas.

Pero este crecimiento emocional no suele ser apreciado por esta exigente sociedad que incluso puede llegar a penalizarnos si no seguimos la agenda vital que se nos suponía. Nuestra carrera profesional y nuestra entrega maternal pueden situarse como enemigos irreconciliables, en vez de ser áreas de sana convivencia que se intercambian cualidades y valores.

Este espacio me gustaría que sirviera para mostrar todos los beneficios que aporta la maternidad no solo a nosotras, mujeres profesionales que experimentamos este fantástico terremoto en nuestras vidas de forma natural, sino a toda la sociedad que se beneficia de esta función unida a nuestra supervivencia y al progreso del futuro.